Jueves, 9 de Septiembre de 2010
Nuestra Familia
Nuestra Provincia
Escritos de Nuestro Fundador
  Ediciones del Verbo Encarnado
  Ejercicios Espirituales
  Consultas Vocacionales
  Contáctenos
  Enlaces
  El Teólogo Responde
  Foro de Teología Moral
  Foro Exégesis Bíblica
  Diálogo Interreligioso
  "Cornelio Fabro"
  Boletín Vox Verbi
  Boletín "El Sembrador"
  Homilética
  Pedido de oraciones
  EEUU
  Medio Oriente
  Chile
  Perú
  Asia Central
  Rusia
  Italia
  Brasil
  Pakistán
  Islandia
  Casa Generalícia
  Centro de Altos Estudios
  Vocaciones IVE

ORATORIO FESTIVO "PIER GIORGIO FRASSATI”

Afirman nuestras Constituciones que sigue siendo muy actual el Oratorio según el espíritu de San Felipe Neri y de San Juan Bosco. Fue la primera institución educativa de este último y la de mayor importancia apostólica.

Es por esto que existe en nuestro Seminario Mayor de San Rafael este apostolado y cuenta con cierta prioridad ya que como decía el mismo Don Bosco: "sólo de esta manera se puede hacer radicalmente el bien a la población de un lugar...”[1].

Nuestro Oratorio surgió en el año 1995 y casi espontáneamente ya que los mismos jóvenes que eran visitados en los colegios secundarios (en los cuales los seminaristas daban charlas), comenzaron a dirigirse al Seminario los domingos a compartir la tarde con ellos. Luego se fueron organizando los talleres y demás actividades, y también las religiosas de la familia del Verbo Encarnado empezaron a colaborar en este apostolado.

El Oratorio “es un ambiente religiosamente fervoroso y moralmente sano, que envuelve al joven en su totalidad para orientarlo en orden a poseer la vida celestial en un clima de religiosidad, de razonable amabilidad, alegría, y libre y juvenil expansión”[2].

Se intenta por tanto en el Oratorio entretener a los jóvenes con distintas actividades en orden a que reciban una adecuada instrucción religiosa, cosa que se logra principalmente con las charlas, el catecismo y la participación en la Santa Misa. "Recordad que el primer método para educar es el hacer buenas confesiones y buenas comuniones", enseñaba San Juan Bosco.

Lugar fundamental tiene en el Oratorio la alegría Cristiana, que constituye lo fundamental de la espiritualidad oratoriana, que es "la plasmación en los ambientes concretos, de nuestra espiritualidad del Verbo Encarnado".

Las actividades comienzas a las 15.00hs (todos los domingos), se recibe a los jóvenes  con las “buenas tardes” (pequeña charla) y luego comienzan la recreación y los talleres. Actualmente contamos con talleres de guitarra, misión, artesanías, biblia, montaña, teatro, y dos escuelas deportivas: una de fútbol y otra de basquet. Además, quienes no quieran participar en ningún taller, pueden realizar alguna otra actividad recreativa (jugar al volley, al ping pong, etc.).

A las 17.15hs terminan las actividades para participar de lo más importante de cada domingo: la Santa Misa, la cual comienza a las 17.30hs. Es justamente allí de donde se saca la fuerza, la alegría y la unidad que luego permite crecer como verdaderos cristianos. De nada valdría realizar todos los talleres, actividades deportivas y recreativas para alegrar el momento sino se posee la Alegría del alma que es vivir en Gracia de Dios.

Terminada la Misa, los jóvenes toman la merienda y participan ahí mismo de algún juego organizado por los seminaristas y religiosas, o se presenta algún skech a cargo del grupo teatral “San Felipe Neri” (compuesto por seminaristas y jóvenes del taller de teatro). Alrededor de las 19.30hs terminan las actividades y regresan a sus hogares.

Como el Carisma de nuestro Instituto es "La Evangelización de la Cultura", los talleres abarcan una gran gama de las manifestaciones de los jóvenes. Además, cada taller, aunque forme un todo con el Oratorio, tiene su vida propia. Así por ejemplo, los jóvenes del taller de misión algunos sábados misionan distintas partes de la parroquia, o visitan los hospitales; la escuela de fútbol organiza campeonatos con otros jóvenes en el mismo Seminario, lo jóvenes del taller de montaña escalan cerros, etc.

Este es un apostolado de extraordinaria importancia, ya que se trata de dar a conocer a Jesucristo a los jóvenes, quienes son según el decir de Juan Pablo II un don especial del Espíritu de Dios”[3]. Y para algunos de ellos será el Oratorio la única tabla de salvación[4].


[1] Juan B. Lermoyne, Memorias Biográficas, 11, p.350-351.

[2] Directorio de Oratorio, n 3

[3] Juan Pablo II, Novo Milenio Ineunte, n 9

[4] Juan B. Lermoyne,  Memorias Biográficas, 18, 191 y p.702-704.